lunes, 24 de marzo de 2008

Campamento

De niña nunca fui a un campamento...de grande solo fui 1 vez y no me gusto mucho que digamos...mi esposo fue scout de niño y no le gusta llevar confort a la playa como colchones, sleeping, linternas, cocina ni nada. Solo lleva su chorizo, pan, carbon, parrilla y nada mas...y bueno por ahi compramos una carpa a mucha insistencia mia. Hace varios años atrás (antes de encargar a Ursula y Brunella) fuimos por semana santa a acampar en una playa de Barranca llamada "la isla"....llegó la noche y no logré dormir porque el viento soplaba muy fuerte y parecía que la carpa me iba a llevar conmigo dentro.

Esta vez fuimos a la albufera del medio mundo, un lugar muy acogedor y hermoso....cual era el plan? ir a la playa y por la noche buscar hospedaje...si por algun motivo no encontrabamos en donde pernotar, teníamos una carpa para 2 en donde dormiría Ursula y su papá y en la camioneta mi Brunella y yo. Ya eran las 5pm y recibo una mala noticia....las llaves del auto no estaban!!, estará en la arena?, estará dentro de la camioneta? No podíamos movernos, lo único que nos quedaba era dormir en la carpa, que por suerte estaba ya armada junto al auto....creo que por eso no sentimos los vientos.

Mis hijas estaban super-emocionadas y el atardecer fue simplemente maravilloso. A la mañana siguiente nuevamente pudimos contemplar otro regalo de la naturaleza que fue el amanecer y el canto de las aves. Desde la noche anterior, las niñas pidieron que apagaramos la radio, pues querían escuchar el sonido del mar y las olas... A la media noche, las estrellitas brillaban y Ursula me propone pedir un deseo. Dirigiéndome hacia las estrellas, digo: "que mis hijas ya no sean chines!!" (abreviatura de chinchosas). Brunella saco su carita de la carpa y pidió su deseo: " que mami ya no me de peñiscones!!"

Al día siguiente el cuerpo solo nos pedia una cómoda cama y partimos luego de nuestro segundo atardecer a buscar un hotel. Después de dar muchas vueltas no encontramos nada, pero por suerte, nos habíamos encontrado con unos compañeros de estudio de mi esposo y ellos después de mucho buscar, habían encontrado un alojamiento por su lado el cual nos reservaron.

El tercer día fuimos a Huaura a conocer el balcón donde se procramó la independencia del Perú y en las guías turísticas vimos una fotos con lobos marinos, llamadas islas Huanpanú. El dato fue dirigirnos a la playa paraiso y ahi encontraríamos unos botes que nos trasladarían. Fuimos en busca de las embarcaciones y solo encontramos una carretera descuidada, muy poca gente y ni un solo bote. Ya estabamos ahi y nos quedamos, la playa simplemente se asemeja a un paraiso, poquisima gente, olas pequeñas, agua transparente, aves, una pequeña albufera, podíamos caminar 100 metros y el agua nos llegaba a la cintura. Contemplamos nuestro tercer atardecer...simplemente maravilloso.

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